CENTRO DE SALUD Y DESARROLLO

Bahía de Manao, Isla de Chiloé

La Música como Espacio Terapéutico

Por Marcos Vidret, comentarios de MJ Varas.

 

El análisis del mundo sonoro de las personas permite tratar numerosos trastornos mentales y situaciones de conflicto.

 

Musicoterapia. ¿En qué consiste ésta disciplina? "Es el uso de la música y de las relaciones que se establecen entre las personas que producen música para el restablecimiento y la promoción de la salud", responde Marcos Vidret, presidente de la Asociación Argentina de Musicoterapia (ASAM).

 

Hoy los usos terapéuticos de esta especialidad son amplios:

La improvisación por ejemplo, se emplea para poner de manifiesto los conflictos de los pacientes. Se puede trabajar desde distintos marcos teóricos. Sirve para esclarecer y resolver problemas emocionales.

 

Las actividades de ritmo y movimiento mueven la energía estancada,  favorecen los procesos cognitivos, el surgimiento del lenguaje y el control del movimiento en discapacitados.

 

La audición musical dinámica es muy útil en el de trabajo con adultos mayores.

 

La imaginería guiada y música sirve para el abordaje conflictos profundos, como el abuso sexual infantil o los traumas de guerra.

Un recipiente vacío, puede ser llenado.

 

El sonido tiene una cualidad de la que carecen otros materiales artísticos, es invisible -comenta Vidret-  y al ser invisible tiene un enorme potencial semántico: esa invisibilidad puede ser cargada de significados, más aún cuando hablamos de producciones instrumentales que no incluyen la palabra. En una sesión de musicoterapia, el sonido musical funciona como un recipiente vacío a ser llenado por la subjetividad del paciente. Esa subjetividad que se pone en juego en las producciones sonoras, permite exponer las cualidades y los conflictos del paciente -completa Vidret-.

 

Es a partir de la forma del paciente para relacionarse con lo sonoro que se puede realizar un diagnóstico. La llamada improvisación clínica, por ejemplo, permite esclarecer y resolver cuadros de depresión, borderline o psicosis, entre muchos otros. Al improvisar con la voz o con instrumentos musicales, el paciente crea producciones sonoras que hacen "resonar" su conflicto.

 

Pero esta disciplina no se limita al diagnóstico.

Mediante intervenciones sonoras, el musicoterapeuta promueve modificaciones en las producciones del paciente con el propósito de producir un efecto benéfico sobre sus conflictos.

 

Pongamos el ejemplo de un paciente que, tambor en mano, repite una y otra vez la misma secuencia rítmica. Probablemente se esconde detrás de ese repicar una queja relacionada con su motivo de consulta.

¿Qué pasa si el musicoterapeuta interviene con una flauta que introduce una melodía dentro de ese patrón rítmico? Quizás el paciente pueda empezar a considerar entonces que hay otras cosas dentro de la realidad, que no había considerado y que pueden tener que ver con un camino posible para la resolución de su conflicto, otras posibilidades."

El ritmo se complementó con la melodía.

 

"Cuando uno escucha producciones sonoras eminentemente rítmicas está frente a cuestiones que tienen que ver con la descarga, con lo visceral, con lo automático y con lo reflejo. Por el contrario, lo melódico se relaciona con el mundo emocional de la persona."

En síntesis, dentro de las numerosas disciplinas de la salud mental, la musicoterapia hace su aporte específico a partir de la mirada de una persona que pone en juego su mundo de lo sonoro. Un mundo que está presente desde los cinco meses de gestación hasta el final de la vida.

centroanchimalen@yahoo.com

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