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Prólogo del
libro “Cuerpo y Carácter” Dra. Adriana Schnake Silva. En
Abril-Mayo próximos (2007), aparecerá el tercer libro de la Dra. Adriana
Schnake (Nana), sobre el Enfoque Holístico – Gestáltico de la Salud y la
Enfermedad. Este libro será el más didáctico de los tres, ya que lleva,
además de toda la síntesis de lo que ha sido el trabajo de Adriana Schnake
en éstos años, incluídas las fichas de cada órgano, con las descripciones
vivenciales correspondientes. Esta será, tal vez, mi última contribución a las personas que se han interesado en el desarrollo de la terapia gestalt y especialmente en el Enfoque Holístico de la Salud y Enfermedad que hemos desarrollado en los últimos treinta años. Y reconozco que es un nuevo esfuerzo por mostrar la posibilidad de que los terapeutas, de cualquiera orientación, intenten incorporar nuevas técnicas, acordes con los nuevos paradigmas y la necesidad de quienes los consultan. Lo
esencial que pretendemos mostrar en este libro son los logros que se
obtienen cuando podemos explorar nuestra personalidad y nuestra conducta con
la guía de un
órgano que se ha hecho presente ya sea a través de un síntoma o de una
enfermedad, y de esta forma nos envía un mensaje. Entender
ese mensaje puede ser el inicio de un camino de verdadera autoterapia y
confrontación con errores y dificultades que tendemos a repetir, por ser
incapaces de aceptar un mínimo
rasgo de carácter, que corresponde a un elemento que no quiere desaparecer
sin que jamás haya sido reconocido ni aceptado. Es
obvio que el proceso de entender el mensaje puede ir paralelo a cualquier
enfoque terapéutico, médico alopático, homeopático, ayurvédico, etc,
siempre que la persona logre darse cuenta de la pelea que mantenía
con ese órgano, o de la negación de sus características, y trabaje
activamente para superar esta actitud. Es
un camino que se nos ha hecho evidente: el modo o la manera en que cada uno
puede colaborar con el proceso de autocuración, y en el que el propio
organismo tiene siempre la última palabra. Hay
dos maneras de conectarnos con los mensajes de nuestro cuerpo: una
inadvertida, poética, con la cual no buscamos ni esperamos nada:
simplemente nos hundimos en la sensación de una parte de nosotros mismos o de la naturaleza, y dejamos surgir la
emoción con un ritmo, una melodía, un colorido y muchas veces hasta un
aroma. Es posible que este hermoso contacto con la totalidad de nuestro
cuerpo sea un tácito reconocimiento de todo nuestro organismo, al que
fuimos llevados por una necesidad de movimiento o de ritmo que favorece
nuestro bienestar. El
otro modo se da a por medio de los diálogos gestálticos que venimos
propiciando durante tantos años y en los cuales la persona necesita ser
ayudada –en el inicio- por alguien que se haya formado en este Enfoque, ya
que no se trata de hablarle a nuestros órganos como se nos ocurra: no
porque sean nuestros podemos maltratarlos o agredirlos sin consecuencias.
Tampoco podemos aprovecharnos de ellos para descargar toda nuestra
agresividad o usarlos como torturadores hasta que se hagan acreedores del
castigo supremo: la muerte, la atrofia, la expulsión del territorio en el
que nacieron y ayudaron a formar y a que creciera. A
este Enfoque hemos llegado siguiendo directamente las líneas que marcó
Fritz Perls. Aunque ninguno de los que hemos trabajado más intensamente en
ello lo hayamos conocido personalmente, creo que hemos captado con gran
profundidad y claridad lo más relevante de su pensamiento y especialmente
de su apasionado deseo de no transformar la terapia gestalt en algo
“desvitalizado y burocrático”, tal como lo señala Claudio Naranjo. Para
comprender cualquier trabajo que se adscriba a esta corriente, es
indispensable conocer las leyes de la dinámica Gestalt, que nos hacen decir
con Perls: “¡Gestalt! ¿Cómo hacerles llegar la idea de que Gestalt
no es otro concepto inventado por el hombre. ¿Cómo podría decir
que Gestalt es algo inherente a la naturaleza y no propio de la psicología? “Se
ha demostrado "científicamente" que hasta moléculas mínimas, de
materia viva, tienen esta avidez de conformarse según su estructura
original. El ser humano ha descubierto el pilar más sólido que lo sostiene
como tal, que es la naturaleza procesal del organismo y la capacidad de la
persona de darse-cuenta, de su darsecuentidad, por así decir. Todo el fenómeno de la vida orgánica es una lucha por el intercambio de energía con el medio: organismo que se paraliza, muere. La vida es una lucha contra la homogenización. Nuestra existencia se va desarrollando en un tiempo y en un espacio, y nuestra conducta es la expresión de la relación del ser humano y el ambiente en un todo que se configura dinámicamente. Si la relación figura-fondo no es rescatable del caos de información que recibimos, nuestras percepciones no logran organizarse y el intercambio y la relación del individuo con el ambiente se perturba.” Desde
que oímos hablar de la Gestalt y de Fritz Perls de boca de Claudio Naranjo,
la conexión de esta orientación con lo fenomenológico y organísmico se
nos volvió evidente y nos abocamos a estudiar los pocos libros de Perls,
ver sus videos y tratar de encontrar modos de trasmitir algo que sentíamos
absolutamente verdadero, y que se afirmaba y se había sostenido por el
profundo carisma, la intuición y honestidad de un hombre que no hacía
alarde de erudición y que sin embargo respetaba y comprendía los
principios más básicos de la vida. Pocos
gestaltistas ponían el acento en la base biológica, organísmica, de la
Gestalt. El libro que Claudio Naranjo escribió en inglés hace más
de 30 años recién fue publicado en español en 1990 y en la
introducción él se extiende largamente sobre la auto-regulación organísmica:
“La confianza de Fritz en la auto-regulación individual se erige en la
psicoterapia contemporánea como una contribución comparable a la confianza
de Rogers en la autorregulación de los grupos[1]. Tan
importante y básico le pareció a Naranjo este tema que, como describe en
esa misma introducción, condujo una investigación computarizada sobre la
aparición de la expresión “autorregulación organísmica” en los títulos
y resúmenes de doscientas revistas psicológicas y médicas desde 1966. Al
respecto, dice: "... y creo que a los lectores les puede interesar
saber que no aparece ni una sola vez". Sin
conocer este trabajo temprano, yo coincidía con él; es obvio que en sus
comentarios sobre Perls, Naranjo lo ha de haber trasmitido desde el inicio y
eso me llevó a estudiar con mayor interés y dedicación este aspecto que
me parece absolutamente definitivo como la base sólida en que se apoya la
terapia gestalt. Tal vez por eso mi primera contribución a este Enfoque fue
ese pequeño artículo que apareció al final del libro “Esto es Gestalt”,
en 1978, y que lleva por título
“Lo organísmico y lo autoestructurante en terapia gestáltica”. Ya
en ese tiempo hablábamos de
Enfoque Holístico de la Enfermedad y con ello, de una mirada total sobre la
salud, que no parte de división alguna de la persona y que se diferencia
de todos los enfoques que podríamos denominar "causalistas",
con los cuales se ha pretendido superar la dualidad mente-cuerpo y que
delatan su origen en el nombre mismo con el que se definen, ya sea como teoría
o terapia (psicosomático, biocognitivo, biosíntesis, bioenergético).
Esto es algo más que una cuestión semántica. El ejemplo más claro es la medicina picosomática, a la que le debemos el que las personas relacionen las enfermedades con los posibles conflictos de un modo absolutamente causal, sin que por ello se haya conseguido ni siquiera disminuir la frecuencia de las enfermedades que claramente se diagnosticaron como psicosomáticas, como el asma, que cada vez es más grave y frecuente. En
todo caso, la medicina psicosomática fue una disciplina que sirvió para
que los psiquiatras llegáramos a ver enfermos de los llamados orgánicos,
para que se crearan centros psicosomáticos en los hospitales y los psicólogos
entraran a los hospitales, creándose de este modo otra línea de exploración
para una parte olvidada del ser humano, que ya había sido puesta al
servicio de la medicina por Freud, con la clara intención de contribuir al
cuidado de la salud del ser humano, para darle mayor seguridad y
autonomía, enseñándole a conocer aspectos inadvertidos que lo llevan a
actuar equivocadamente. Parece
que siempre se pensó que era importante que las personas supieran cómo
funcionaban, no para dirigir el organismo, sino tal vez para confiar en él.
Por este motivo en todo el mundo se enseña a los niños cómo es su cuerpo
y cómo funciona. Lo
que nadie podía prever era lo que ocurriría con el desarrollo de los
medios de comunicación y con la propaganda, así como con el fabuloso despliegue de medios que se pelean por
"cuidar" al ser
humano, convenciéndolo de que debe ser protegido desde afuera. Y la extrema
división del cuerpo humano, positiva para estudiar y conocer el
funcionamiento de sus estructuras, se hace cómplice de esta tendencia, al
no devolver la mirada a la totalidad, al organismo vivo. Es
así cómo, desde que enferma una persona, la mirada se dirige al sitio del
dolor o del defecto: hay que lanzarse a buscar al que "sabe" de
este cuerpo y si es especialista en esa parte que se queja, mejor. La persona cree que tiene que ponerse en manos de otro; es un
cuerpo que necesita ser reparado. Lo que sobreviene son más exploraciones
en distintas direcciones en esa persona que sufre, entrega su cuerpo
y se divide automáticamente en sujeto y objeto. A ese objeto
que cree ser lo tienen que reparar otros. Y aunque uno de los especialistas
–el psicoterapeuta- trate de conectar a la persona con sus afectos y
desafectos, con toda su vida de relación, no "sabe" lo que está
pasando o de qué se trata esta enfermedad
que la tiene detenida y de la que quiere verse libre. Lo que importa
ahora es ese objeto que es y que quiere que reparen. Tal vez toma en
cuenta que muchas cosas contribuyeron a que le pasara esto; pero por
ahora solo quiere que esto
pase. Este
es el momento de la máxima enajenación de la persona: cuando se vive a sí
misma como el objeto que hay que reparar. Ese ser humano no es dueño
de su cuerpo, no tiene ninguna posibilidad siquiera de entender con claridad
lo que le dice "El Médico", que sería el único que
"sabe". Por
comprensivo y humano que sea el médico, no puede reparar esa fractura
terrible de la personalidad del paciente. El paciente muestra y señala lo
que le duele y de eso quiere ser librado y entender rápidamente de qué se
trata. Aunque el paciente sea un médico y conozca o crea conocer la parte
que le duele, el órgano que se queja, o incluso saber cuál es la
enfermedad que lo afecta, la división es absoluta: una es la persona que
habla y se queja, la otra la enfermedad que lo ataca, una enemiga de
la que hay que deshacerse lo más rápido posible. Y
ya sabemos que nunca los enemigos vienen a nada bueno… Nunca tienen razón.
Hablar con ellos de verdad sería absurdo. Sólo se les preguntan cosas para
saber cómo atacarlos mejor. Desde
esta realidad se desprende la verdadera tarea: quitarle a los síntomas y a
las enfermedades el carácter de enemigas. Esta es una empresa en la que nos
hemos empeñado por décadas un gran número de personas; muchos médicos,
psicólogos, filósofos, científicos, religiosos. Este es el verdadero
cambio que estamos proponiendo. No
hablamos de medicinas "alternativas" sino de un camino que nos
surgió desde los principios básicos de la Gestalt y que se ha trasmitido
como Enfoque Holístico de la Salud y la Enfermedad. Pretender
manejar este Enfoque sin tener absolutamente claro lo anterior sería
absurdo. El primer paso, la primera tarea, es mostrar a la persona que la
enfermedad o los síntomas no son nuestros enemigos, sino que
afortunadamente han aparecido para darnos un mensaje, para conectarnos con
aspectos esenciales de lo que significa ser humano. Gracias a la Gestalt hemos podido desarrollar un método relativamente sencillo y al alcance de todos para poder darnos cuenta de cuáles podrían ser estos mensajes y, desde esa comprensión, trabajar integrando los aspectos negados o eliminando los aspectos adquiridos en pos de una idealización que nos alejó de nuestra propia esencia. En este libro desarrollaremos con el mayor detalle posible lo que constituye el método con el que trabajamos para poner de manifiesto este Enfoque. |
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